Sueños y semana húmeda

Lloverá.
Y como ha ocurrido en las últimas semanas, la incertidumbre y los anuncios catastrofistas hacen mella en el ánimo de las personas que, como siempre ocurre en estos casos, se instruye en pocas horas sobre tecnicismos – en este caso de meteorología – y opina desde una tribuna ya saturada de expertos mostrándonos en imágenes coloridas y pulsantes, movimentadas por la IA y los modelos predictivos, anunciando preocupados, que, probablemente, va a quedar la “zorra”, dicho en buen chileno si me disculpan lo coloquial. El piso y las napas saturadas de agua, en fin, listos los dispositivos de emergencia y los equipos de prensa para captar la mejor imagen de la tragedia, igual que el equipo de comunicación de Superlillo.
Esta vez empero, los temidos ríos atmosféricos se manifestarán de forma discontinua. Es decir, caerán baldazos pero no de forma persistente. Y si bien algunos aventuran que la cosa podría llegar a Atacama, lo cierto es que la parte sur de la región de Coquimbo recibirá de seguro una buena recarga. Esto acompañado de vientos intensos, como los de anoche, y esta magnífica y saludable percepción del calorcito tan típico de nuestro Chile, previo a la lluvia. Evidentemente debe tener esos recaudos que no tuvo la vez pasada. Apérese con tiempo, sobre todo aquellos y aquellas que vivimos en el sector rural y que ya estamos acostumbrados al cuasi aislamiento y la ausencia de la autoridad en situaciones como éstas. Al escampar, acudirán con sus cajas de vituallas para los más perjudicados. Si usted no es uno de esos, no se avive que por ahí sí hay gente que realmente lo necesita. Y a esperar. A esperar que la lluvia pase – el fenómeno del Niño, aseguran todos los expertos, podría extenderse hasta los primeros días de noviembre y más – . Compre velas, pilas y todo lo necesario porque ante el primer escupito que cae del cielo, se corta la luz sin que nadie asuma la responsabilidad por ello. La cuenta le llegará igual a fin de mes. Y volverá a subir en algún momento del próximo año, esta vez por las empresas que distribuyen, o por las variaciones internacionales de no sé que cosa, o, simplemente, porque este servicio básico, estratégico, lo manejan privados y no el Estado y hasta ahí no más llegó la cosa. A reclamar a la FIFA (mientras que sigue Infantino)

Humor Grafico: Toribio Galdamez. Toga

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